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Te prometo...



Es increíble, han pasado tantos días, tal vez meses y ahora estoy aquí, en este altar. Veo cómo te acercas nerviosamente. Tranquila, yo también lo estoy.


Aún recuerdo la primera vez que te vi, nos cruzamos por azares del destino. Recuerdo la primera vez que vi a tu papa, no voy a negarlo, moría de miedo. Temía que tu padre me destrozara si intentaba jugar con tu corazón. Recuerdo nuestro primer beso, no tenía idea que hacía y tú lo notaste, no te burlas ni te detuviste; acariciaste mi rostro y me ayudaste a llegar a tu boca. Mira que lo he hecho bien. Hoy soy yo quien te espero al final del pasillo.


Nunca creí que me casaría. Compartir mis días con una persona nunca había sido un proyecto de vida, pero hoy no me imagino un solo día sin ti a mi lado. Hoy no entiendo porque quiero amanecer todos los días y poderte ver del lado derecho de la cama. Poder acariciar tu cabello y arroparte antes de ir a trotar. Hoy imagino como serán nuestros desayunos, de seguro un desastre cuando me toque hacerlos a mí. También he decidido que yo me encargare de sacar la basura y de pintar la casa. Quiero que la cocina sea color pastel, quiero un pasillo largo con grandes ventanales, yo mismo los instalare. No te preocupes, siempre arreglare los daños en la casa; cuando el fregadero no sirva o el horno no caliente, allí estaré. Así llegue exhausto del trabajo, te prometo que tirare a un lado la corbata y lo solucionare. Prometo amar tus almuerzos y correr a casa para hacer la cena. No puedo prometerte que veré novelas junto a ti, tampoco te aseguro que vea con suma atención aquellas películas de amor, lo más seguro es que me duerma en la mitad y al final me despierte aplaudiendo. De seguro vas a pasar un ridículo en el cine conmigo pero prometo comprar palomitas de las que te gustan, también chocolate con nuez y al final de la función intentare comprender la trama. Prometo que tendremos un jardín, que nunca faltaran las rosas, blancas como te gustan... Nada de girasoles por favor. Prometo que nunca dejare crecer la hierba y sembrare un árbol para que nos de sombra los fines de semana.


Prometo que a nuestros hijos les enseñare lo mejor que pueda. Juntos les enseñaremos el valor de las cosas. Me asegurare de ayudarte a cambiarles el pañal y cuando estés agotada yo les daré de comer. Cuando crezcan, les enseñare a amar a los animales y a respetarlos. Les enseñare a leer y en las noches antes de dormir les leeré aquellas cartas que te escribía de joven. Si son niñas les enseñare a ser independientes y las protegeré y si son hombres les enseñare el valor de un hogar, les enseñare a amar a las mujeres y respetarlas. Cuando crezcan los empujare para que cumplan sus sueños, tal vez los veré caer pero también los veremos levantarse. Lloraremos cuando partan y la felicidad volverá a nosotros con los nietos.


Prometo que cuando estés triste o no quieras hablar, simplemente acariciare tu cabello. Cuando necesites un abrazo mis brazos siempre estarán disponibles para ti. Contemplare tu respiración mientras acerco mi rostro a tu pecho. Acariciare tus manos y cuando sea necesario dormiré en el sofá.


Prometo que no dejare de escribirte cartas. No permitiré que la rutina acabe con lo que hoy nos tiene aquí unidos. No permitiré que llores ni que tengas el corazón roto. Si en algún momento resulto torpe, prometo que no desperdiciare tu nobleza. No dejare que dudes del esfuerzo que le pones a lo nuestro y nunca dejare de mirarte mientras no te das cuenta.


Sí, es cierto. Prometo que seguiré amando tus vestidos y odiando tu cabello recogido. Seguiré amando como me miras y fantaseando con tus pestañas. Seguiré apretando tu mano así estemos molestos y nunca dejare que te mojes cuando llueva. Siempre caminaremos y yo iré del lado de la calle. Siempre te abriré la puerta y nunca dejare que te sientes sin antes ayudarte con la silla.


No puedo prometer que dejare mis malos chistes, tampoco mi cara de serio cuando estoy leyendo. A veces voy a querer estar solo, pero solo será por momentos. Tal vez algún día se me pase y no te diga lo bella que eres, ¿pero qué le vamos a hacer? Cuando la rutina me carcoma, sé que tu mirada me dará paz y cuando me sienta frustrado, lo mejor será leer aquellas cartas que solías darme y aún tengo guardadas.


Estoy prometiendo muchas cosas, pero sé que si cumplo al menos la mitad de ellas, no te voy a perder porque lo nuestro es fuerte, es brillante, tanto como tu rostro que se acerca mientras tu padre te agarra del brazo izquierdo. Aquí vienes y yo he olvidado mis votos. He olvidado como es que terminaste aquí conmigo, si yo era solo un libro bajo el brazo y una cara perdida. ¿Cómo fue terminaste junto a mi si no pude dedicarte una sola canción? Solo pequeños párrafos eran mi método de conquista. La primera vez que te escribí no sabía cómo entregártelo, como mostrártelo, como digerir esa reacción. Gracias a Dios te gusto. Tu sonrisa acompañada de mejillas rosadas me dio la bandera verde para escribir cuantas veces lo deseaba. Tal vez no siempre fueron buenos pero incluso aquellas cosas que te escribí y nunca te entregue son el símbolo de lo que siento y he sentido desde que te conocí. Es curioso, te he pedido matrimonio pero no he podido entregarte una carta de hace mucho tiempo. Tal vez te pertenece pero no quiero aceptarlo. Tal vez creo que el coste de esa carta es pasar el resto de mi vida junto a ti.


Tu vestido es hermoso. Yo tengo un simple saco negro y con detalles azules (Como tus ojos). Inconscientemente me ha gustado ese detalle azul, sin querer te he retratado incluso cuando no he querido. Vienes con una hermosa sonrisa que solo es superada por tu alegría. Ya casi llegas y yo me hago mil preguntas idiotas.

¿De verdad voy a despertar todos mis días juntos a ti? ¿Nuestros hijos serán tan bellos como tú o con la paciencia que tengo yo? ¿Nuestros nombres van a cambiar? ¿Tengo que cambiar el estatus en mi documento o lo dejo así? ¡Eres lo más hermoso que quiero ver!


Estamos agarrados de las manos y yo no puedo escuchar lo que dice el cura, solo quiero seguir perdiéndome en tus ojos.


¡Ok! Estoy pasado de cursi, este no soy yo. Yo veo MMA, juego futbol y me encanta la saga de Rocky. No puedo estar diciendo esto. También es cierto que llore viendo "Marley y yo" ¿Pero vamos. Quien no ha llorado con esa película? Bueno. También he llorado leyendo los libros de Rosa Montero. Pero soy un anti cursi. Lo mío es ver futbol y hacer paralelas. No me puse sentimental ni siquiera cuando Noah vio a Allie con otro hombre... Pero aquí estoy pensando en boxeo y en formula 1 para no quebrarme frente a ti. Aquí estoy convenciéndome que no estoy jodidamente feliz de que estés junto a mí. Estoy intentando evitar lo inevitable y es que, más allá de amarte. Amo lo que siento por ti. Amo que estés aquí vestida de blanco. Amo haberte escrito todo lo que te escribí. Te amé cuando ibas a mis partidos, cuando salíamos a correr, cuando no te quejabas de mi comida y ame cuando pude conquistarte haciendo postre. He amado tantas cosas de ti que hoy solo quiero decir ¡Sí! y empezar con esta historia.


No puedo prometerte que saldrá bien, pero prometo que este camino lo recorreremos juntos y si sale mal no será por falta de ganas. No será porque no lo intentamos... Sea lo que sea. Hoy me he casado contigo y no sé si pueda amarte mas pero si mejor.


-Puede besar a la novia-


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